La tecnología mueve nos mueve a todos, excepto al futbol

Las nuevas invenciones en el campo de la tecnología han revolucionado al mundo tal y como lo conocíamos años atrás. Muchas cosas se han vuelto posibles y otras han alcanzado niveles inimaginables. Sin embargo, el futbol se resiste a dejarse tentar por el frenesí tecnológico que aparece como la esperanza para erradicar las injusticias en este deporte.

Muchos deportes han encontrado en los avances tecnológicos la manera de corregir errores de apreciación de los árbitros y salvar así decisiones que pudieron haber desencadenado en un resultado diferente para los jugadores y equipos involucrados.

La tecnología “Eye-Hawk” en el tenis permite a los atletas reclamar jugadas que el juez de silla ha señalado en contra de ellos. Este sistema informativo genera una imagen de la trayectoria de la pelota para poder decidir (o corregir) jugadas dudosas.

El futbol americano es otro ejemplo de los beneficios de la tecnología en el deporte. En esta disciplina, los técnicos se pueden comunicar con los coordinadores de las líneas de ataque y defensa. También, los entrenadores pueden ver repeticiones instantáneas, e incluso pueden pedir la revisión de jugadas polémicas a los árbitros hasta tres veces.

Mientras tanto, en el futbol…

El pasado 25 de febrero, el mundo se detuvo para ver uno de los clásicos del fútbol italiano: Milán- Juventus. En este juego, el árbitro no vio un remate, a favor del Milan, que cruzó la línea de meta por más de medio metro. En este mismo juego, uno de los abanderados anuló un gol legítimo a Matri, delantero de la “Juve”, por supuesto fuera de lugar.

Este fin de semana, en la Liga BBVA de España, al jugador de la Real Sociedad Carlos Vela, se le anuló un gol que fue sacado desde dentro de la portería por un defensor del Athletic de Bilbao.

En el futbol tico también tuvimos, en esta fecha, una dosis de polémica. En el juego Puntarenas F.C. versus Saprissa de Corazón, el guardalíneas anuló un gol a los porteños. Además, señaló un penal por una presunta mano de un defensor saprissista, aunque el balón se estrelló en el pecho del jugador.

Históricamente, podríamos recordar el gol de Inglaterra contra Alemania en el mundial de 1966. También, la famosa “Mano de Dios” de Diego Armando Maradona en el mundial de 1986.

Ante tanta injusticia, la FIFA ha empezado a reaccionar.

La última reunión de la International Football Association (IFAB) ha rotó con la férrea resistencia que por años el ente regulador del futbol ha manifestado contra la aplicación de la tecnología en el deporte rey. Según los resultados de esta reunión, la decisión final sobre la implementación de la tecnología en el futbol se tomara el próximo 2 de julio.

Con esta decisión, la FIFA pretende acabar con el problema de los goles fantasmas como su máxima prioridad. No obstante, esto podría traer un matrimonio duradero entre los últimos avances tecnológicos y el futbol en todo el mundo.

Actualmente, la revisión posterior del vídeo de un juego permite sancionar agresiones, castigar malas actuaciones arbitrales, y corregir tarjetas mostradas a los futbolistas. Pero no tienen el poder de cambiar la historia manchada por tales yerros sobre el terreno de juego en el momento de la acción.

La tecnología hubiera permitido sancionar al jugador del Real Madrid, Pepe, cuando pisó deliberadamente a Lionel Messi. Así también, la repetición instantánea hubiese sido de gran ayuda para penalizar el golpe descarado del jugador Mexés del Milán contra Borriello de la “Juve” en el juego del pasado mes de febrero.

Ya el futbol ha tenido cambios en el pasado. La regla 11 (Fuera de Juego) fue implementada por primera vez en 1863, reformada en 1866 y por último actualizada en 1925. No nació con el fútbol. Ahora, en partidos de Champions League podemos ver seis árbitros en lugar de cuatro. Los cambios no son algo nuevo en el fútbol.

El futbol debe evolucionar para poder estar a la altura de lo que los nuevos tiempos demandan. Los primeros ensayos con la nueva tecnología se harían (de ser aprobados el 2 de julio) en el próximo Mundial de Clubes 2012. Será hasta entonces que sabremos con certeza si las injusticias serán parte del “condimento de la polémica semana a semana o si por fin tendremos un deporte fiel al trabajo de los equipos y jugadores.