Dejarse llevar por los vientos de cambio

En los últimos meses, el país ha experimentado muchos cambios. No obstante, como suele suceder, estas modificaciones al estilo de vida, costumbres, o “legado cultural” (ya sea heredado o imitado) han creado muchos anticuerpos en una sociedad que para unas cosas sí y para otras no parece tener la mente lo suficientemente abierta.

Muchas personas festejaron con júbilo la apertura celular y lo que esto representaba para el país. La misma economía “tica” se ha visto beneficiada, ya que, el sector de las telecomunicaciones ha tenido un crecimiento del 9%, según Elvia Campos del Banco Central. Aunque el final del monopolio de las telecomunicaciones cosechó miles de enemigos, ahora muchos disfrutan de los beneficios.

Más recientemente, en el país, los ministerios de Educación y Salud emitieron un decreto que prohíbe la venta de comida chatarra y bebidas gaseosas en las escuelas y colegios públicos del país. Medidas similares se han adoptado en Estados Unidos donde según el gobierno de ese país, un 34 % de los adultos son obesos, el 17% de los niños son obesos también, y un 10% de los bebés están gordos. Además de los estadounidenses, en México se adoptó un reglamento similar.

Mientras tanto, en Costa Rica, muchas personas opinaron que este cambio era desproporcionado, irracional, que iba, incluso, en contra de los derechos de los padres a cómo educar a sus hijos. Tanto ha sido el repudio de varios sectores a este decreto, que una parte de los empresarios alimenticios del país planean traerse a bajo este reglamento.

Insisto, en este país unas cosas sí (celulares) y otras cosas no (comida). Pese a que reducir los índices de obesidad es una necesidad de salud mundial, muchos piensan en el dinero que podrían perder, en el tiempo que tendrán que invertir en preparar loncheras más nutritivas para sus hijos y en elaborar menús más saludables en las sodas.

Creo que los adolescentes, adultos y adultos mayores del futuro agradecerán esta medida.

Entre los cambios que nos trajo el nuevo año, esta la nueva Ley Anti-Tabaco. Aún no está del todo ratificada, pero ya pasó primer debate en la Asamblea Legislativa. Y eso en este país, es todo un triunfo del cual sentirse ganadores. Sin embargo, y como estamos hablando de CAMBIOS, VARIAntes, a muchos no les cayó para nada bien la idea.

El problema con la Ley está en la mentalidad. Por una parte, la poderosa empresa tabacalera que no quiere perder dinero y por otra, las personas inconscientes que contaminan a todos a su alrededor con el vicio que llevan a cuestas. Estas personas no toman en cuenta que según el artículo 8 del Convenio Marco de la OMS para el Control del Tabaco, “no existe un nivel inofensivo de exposición al humo de tabaco”.

Los que luchan porque la Ley no se ratifique, ignoran que el tabaquismo pasivo causa 600 mil muertes prematuras por año. ¿Por qué debemos pagar los no-fumadores con nuestras vidas simplemente porque algunos le teman a CAMBIAR, a EVOLUCIONAR a DEJAR ATRÁS malos hábitos?

Por último, un cambio que para algunos es algo trivial, algo menor, pero que para los heredianos y el fútbol nacional es un experimento interesante de carácter deportivo, pero más aún de trascendencia social y cultural: la eliminación de las mallas del Eladio Rosabal Cordero.

La supresión de las redes metálicas que rodeaban la cancha del estadio de Heredia se convierte en un instrumento de medición interesante para ver si el “tico” promedio es capaz de comportarse a la altura de otros lugares del mundo donde ese tipo de malla nunca ha existido, ya que, aunque haya rivalidad y odio deportivo, también hay educación.

Los cambios son parte de crecer. Pero para que estos cambios marquen un nuevo rumbo personal, social, e institucional, estos deben estar acompañados de una conciencia o cultura que respalde los aspectos que se quieren mejorar y en los que se quiere evolucionar, como seres humanos, y como país ante las exigencias del mundo en el que habitamos.